Es muy frecuente en la actividad profesional la necesidad estética de utilizar fotos en blanco y negro, para aprovecharse de su especial aportación creativa.
Todos los procesos que modifican más o menos radicalmente el rango cromático de una foto son utilizados muchas veces por los profesionales con determinadas finalidades expresivas.
La presencia de abundantes sujetos humanos, retratos y fisonomías generan casos donde es conveniente aplicar procesos de retoque que prudentemente “mejoren” e “idealicen” las personas fotografiadas, siempre manteniendo sin embargo unos acabados realísticos y naturales.
Las técnicas de recortes y aislamientos de partes de la imagen son herramientas básicas en muchos procesos de postproducción, para poder intervenir de forma selectiva, diferenciada y generar múltiples efectos.